«La piel en llamas» es el tercer largometraje del director salmantino David Martín-Porras tras «Stealing Summers» (2011), su debut en Estados Unidos y «The Chain» (2019). En 2017, dirigió la película «Obsesión no escrita» para televisión. La piel en llamas, coescrita con el dramaturgo Gil Clou, es el primer largometraje que realiza en España. Martin-Poras ha ganado más de 60 premios por sus cortometrajes en cerca de 100 festivales internacionales. Entre ellos se encuentra «Dentro de la caja» (2013), con el que ya participó en la sección oficial de cortometrajes del Festival de Cine de Málaga y fue nominado a los premios Goya, y también ganó «La noche del Corto» en Valladolid. Siete.

Le dejaremos estas preguntas al director David Martín-Porras, creador de la película “Piel de fuego”:

– ¿Cómo se adaptó la obra a la gran pantalla?

– Escuché por primera vez sobre «Skin on Fire» en mayo de 2018, cuando una estudiante (soy profesora de cine en UCLA Extension, Los Ángeles) me dijo que la vio en un cine en Chicago y le encantó. Me fascinó la historia y la leí inmediatamente después de regresar a España. La lubricación fue instantánea. Inmediatamente me puse en contacto con su autor Guillem Klu y me ofrecí para adaptarlo al cine.

– ¿Qué viste en esta obra para llevarla al cine?

– Como director de largometrajes, me interesa presentar la realidad. Al hacer películas, presento la realidad que me rodea para poder reflexionar y comprenderla. Y las fotos militares son siempre representaciones sesgadas de eventos tomados con una cámara. Bajo el pretexto de la objetividad, el fotoperiodismo forma parte de un relato a veces más cercano a la ficción.

El tema de «Piel en llamas» gira en torno al proceso de construcción de una narrativa: ¿Cuál es la verdad? ¿No es la suma de medias verdades? Desde el principio también tuve contacto con el drama personal de Oscar Jaenada, un fotógrafo militar atormentado por hechos pasados. Cometí muchos errores en mi vida, como todos los demás. Pero hay algunos que aún me duelen cuando quiero retroceder en el tiempo para arreglarlos. Además, “La piel en llamas” es una obra con una estructura muy original, con diálogos llenos de personajes ingeniosos y muy complejos, lo que me permitió trabajar en profundidad con los actores, que es parte del proceso que amo.

– ¿Qué significó para ti la realización de esta película y de estos actores?

– Un montón de cosas. Este es mi primer largometraje en España y en español en 15 años en Los Ángeles. Me fui como estudiante y regresé como directora. No puedo estar más feliz con el viaje de regreso. Por otro lado, tuve un elenco excepcional. Soy un gran admirador del trabajo de Oscar desde noviembre, una película que vi en el cine cuando estudiaba comunicación audiovisual, y de Fernando Techer, que cambió el caso 180 grados en esta película. Tuvo un papel muy difícil. Y en cuanto a Lydia Nena y Eli Kvek, tuve mucha suerte con ambos. Ponen lo mejor de sí mismos y están completamente por encima de sus compañeros masculinos.

– ¿Qué significa para ti estar en la sección oficial?

– Me gusta mucho el festival de Málaga. Allí realicé varios de mis cortometrajes, como «Ida y vuelta», «La viuda» y «Dentro de la caja», con los que estuve nominado al Goya. Es mi primera vez aquí como director de largometraje y no puedo estar más agradecido a la organización por apostar por esta arriesgada película.

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